Sea que vayas a comprar una casa nueva como inversión o para que se convierta en tu residencia habitual, la ubicación es uno de los aspectos clave.

Por supuesto, la calidad de los acabados, el número de habitaciones, las vistas… ¡Hay tantas variables a considerar!

Sin embargo, nunca deberías sacrificar la ubicación en pro de esas cuestiones. Dedicamos este artículo a contarte los porqués.

La influencia de la ubicación en el precio de una casa nueva

¿Sabías la relación directa que hay entre la ubicación de la vivienda y el precio final? Cuando se calcula el precio de una propiedad hay dos factores a tener en cuenta: el precio del terreno y el valor del edificio. Está claro que lo que es relativo al edificio puede cambiar con el tiempo, pero lo único que no se transforma en ningún caso es el terreno.

De acuerdo con los expertos, para definir el valor de la ubicación se analizan dos aspectos.

Por un lado, la macroubicación. Hace referencia al entorno amplio como la región, el distrito o la provincia.

Por otro lado, la microubicación, más enfocada a lo que concierne a las inmediaciones directas del inmueble.

Cuando la ubicación se considera excelente, la propiedad no solo mantiene su valor sino que en la mayoría de los casos lo aumenta con el tiempo. Por esa razón, la revalorización del lugar está asegurada y su posterior venta o alquiler siempre será rentable.

Pero esto no quiere decir que solo deba comprarse en los barrios más privilegiados. En el caso de los inversores, a veces sale a cuenta comprar una casa nueva aunque esté en un entorno más humilde para reducir la inversión y asegurar beneficios debido a la tendencia al alza del mercado.

Para concluir, si la casa nueva es para ti, imagínate viviendo allí. Esa es la prueba del algodón para saber si esa casa nueva tiene la ubicación que necesitas.

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